En esta nueva página de nuestras Crónicas de Prometeo, dentro del programa de radio Crónicas de San Borondón, vamos a hablar de la paradoja del espejo robótico: ¿tan buenos somos los humanos como para querer copias?
Los robots llenan titulares cuando nos imitan: conversan con voz casi humana, escriben textos que parecen nuestros o “leen” emociones en una pantalla. Pero el salto que de verdad importa es otro: dejar de copiarnos y empezar a complementarnos, diseñando capacidades que tapen nuestras grietas –atención, sesgos, fatiga– y valorar a las máquinas por su impacto en las personas, no por lo humanas que parecen.
Si es de tu interés, puedes escucharlo a partir de 1h 48m (minuto 108).
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